Memorable pregón en el Teatro Florida

José Manuel Sánchez Bautista realizó una exaltación de la Semana Mayor algecireña para todos los “especiales”. Las vivencias personales, las emociones a flor de piel y una oratoria impecable han caracterizado un pregón “histórico”

La Semana Mayor algecireña está llena de momentos históricos y puntos de inflexión.  Uno de ellos fue el pregón del Padre Cruceyra, que hizo un llamamiento en pos de la reorganización de los colectivos cofradieros de la ciudad. El domingo 7 de abril de 2019, José Manuel Sánchez se subió a un atril para describir la pasión según Algeciras y lanzar mensajes de compromiso que ayuden al crecimiento de nuestra Semana Santa.

El Rvdo. Pbro. Juan José Marina dio inicio al acto con el rezo del ángelus que todo el teatro siguió al unísono. Posteriormente, la Banda de Música “Virgen de La Palma” puso los sones musicales con la marcha “Esperanza Marinera” del maestro Abel Moreno. Pastora Sánchez Carrasco presentó al gran protagonista de la jornada ensalzando su perfil humano, más allá de los datos biográficos. El pregonero, empujado por las fuertes emociones y los nervios, comenzó su intervención con una descripción de su ciudad cuando alcanza el tiempo del azahar y la pasión. En ese instante, apareció una de las grandes novedades: la reproducción de la versión sinfónica de la marcha “Mi Amargura” mientras relataba los versos del exordio. El público no paró de aplaudir y manifestó su entusiasmo ante lo que escuchaba y contemplaba.

Durante su intervención, José Manuel Sánchez hizo un retrato fiel de sus vivencias con un especial recuerdo a su familia y a las personas que han marcado su trayectoria cofrade. Junto a su intención de ofrecer un testimonio cofrade para creyentes y ateos, la nostalgia del pregón se entremezcló con la visión actual de las hermandades. De hecho, la futura salida de la Virgen de la Estrella, la necesaria reparación de la Capilla de La Caridad y la Coronación Canónica de la Virgen del Carmen tuvieron su momento destacado, sin olvidar la reivindicación de la labor social de las cofradías y la crítica constructiva hacia los personajes que se construyen en este mundo.

Tampoco faltó en este Domingo de Pasión el recorrido de la Semana Santa según el pregonero.  La tarde del Domingo de Ramos,  su etapa de costalero en el Huerto y su gozo con la Virgen de las Lágrimas llevaron al pregonero a recalcar la tradición familiar en torno a Jesús de Medinaceli. El Cristo de las Tres Caídas y su reflejo de los problemas sociales, las lágrimas de la “Trini” y su debilidad por la Virgen de la Amargura le transportaron a un Viernes Santo en el que Cristo muerto se hace presente en Algeciras en forma de Misericordia, una Piedad que amortaja a su hijo y una Soledad que no tiene consuelo.

Finalmente, una composición clásica inspiró al pregonero para lanzar los últimos versos que llevaran a la misma gloria a todos los algecireños. La Resurrección fue planteada como una razón de felicidad. Las marchas “Siempre la Esperanza” y “La Madrugá” completaron la elección del pregonero para un día tan especial. La interpretación de los himnos puso el colofón a un pregón histórico. La gloria está a menos de una semana y ya “estamos puestos”.

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